Conoce la historia de Baltasar

15 de mayo de 2020, siendo las 12:23 hs; escuché llorar por primera vez a Baltasar. Al recordarlo me emociona.

La cesárea estaba programada para un día antes, que por alguna razón no se dio. La noche anterior me llamó la ginecóloga para avisar que se correría un día porque no habría pediatra para recibirlo.

El día viernes llegó el momento de la cirugía, todo procede con normalidad, el momento en el Baltasar lloró fue mágico, el corazón se me estremeció al escucharlo. Minutos después se acerca el pediatra con Baltasar en brazos y me comunicó la hora de nacimiento y el peso del niño.

Brevemente regresa con Baltasar ya vestido y me dice: “mamá su niño tiene rasgos faciales… que se determinarán a través de un examen genético, su corazón bien, sus pulmones bien”.

Baltasar de recien nacido

Todo esto mientras seguían trabajando en mí, imagino que estaban cerrando la herida de la operación. En el instante no interpreté o no entendí de qué se trataba, pero sí sentí un golpe en mi corazón.

Quería que alguien me explicara más claramente

Yo no podía hablar, pero entendí que no sería nada grave ya que su corazón bien y su pulmón también.

Al terminar el trabajo de parto me trasladan a la sala donde me esperaba mi marido junto al pequeño Baltasar, me miró sonriente y me preguntó si el médico hablaba conmigo. En ese instante, en el que cruzamos miradas, entendí qué es lo que el pediatra quiso decirme. Sentí otro golpe, pero tenía en claro que en ese momento tendría que estar entera para amamantar a mi bebé y poder recuperarme rápido.

Por mi cabeza cruzaron cientos de pensamientos y por mi corazón una angustia que luchaba por controlar. Al fin, el sueño se nos había dado; el niño que tanto buscamos ya estaba con nosotros.

Baltasar llegó después de un tiempo de espera.

He tenido dos embarazos perdidos previamente. El primero; con veinte semanas de gestación. Fue un embarazo molar parcial, que a pesar de los esfuerzos médicos no prosperó. El segundo, su corazón dejó de latir a las nueve semanas de gestación.

Hasta que llegó la hermosa noticia, Baltasar en camino.

Hubo amenaza de aborto y más adelante riesgo de parto prematuro; por lo que estuve de licencia laboral durante todo el embarazo. Eran necesarios controles mensuales con análisis y ecografías.

En el cuarto mes nos confirmaron su sexo. No había nada de qué preocuparse, las medidas siempre salieron normales.

Acercándose al séptimo mes, en una de las ecografías la doctora observó bastante líquido amniótico que la fecha de gestación era demasiado. Por lo que pidió una eco-dopler.

A mí no me inquietó para nada.

El día de la ecografía doppler, el médico manifestó que había signos de asfixia y que se debería repetir la ecografía doppler a las 48 horas. Si persistía esa asfixia habría que intervenir y no nos daba buen diagnóstico por lo prematuro que sería.

Salimos de la clínica en silencio absoluto con la certeza de que todo saldría bien. Y así fue, al repetirse la eco-doppler estaba todo bien.

En la octava ecografía, mientras la doctora hacía su recorrido indicando cada parte del cuerpo de Baltasar, él mismo realizó un gesto que nos enterneció. Baltasar sacó su lengüita. En ese momento solo nos reímos. Sin embargo, Baltasar desde la panza ya nos estaba dando signos de su condición.

El día después del nacimiento de Baltasar nos dan el alta, con un diagnóstico que no nos esperábamos y nadie nos había preparado.

Había opiniones cruzadas, quien lo recibió dio a conocer su posible condición, no obstante, otro pediatra al revisarlo expresó: “no, todos los bebés nacen con sus ojitos hinchados”.

El regreso a casa fue un día gris y frío.

Cuando Baltasar dormía, buscábamos información y así comenzamos a conocer sobre este síndrome … Horas y horas leyendo … Nunca me sentía conforme con la información encontrada, siempre quería saber más.

Ese primer mes me sentí devastada completamente, con el corazón roto. Uno de los pensamientos que me golpeaba era pensar en el futuro de mi niño en una sociedad tan cruel y prejuiciosa.

Si recuerdo, que su papá se levantó una mañana a los pocos días de la llegada a casa y dijo: “a partir de hoy voy a ser feliz y voy a vivir para mi bebé, él es perfecto, lo amo, así como es. No quiero otro Baltasar”.

Y desde ese día, noté que mi esposo ya atravesó su duelo. Yo aún estaba transitando por él. Me llevó unas semanas más. Ese tiempo de dolor no lo hemos atravesado solos. La presencia y el cariño fraterno de la familia y tantos amigos nos han mantenido enteros a pesar de estar rotos.

Hoy después de nueve meses…

Doy gracias a Dios por ese dolor que hemos vivido, porque hemos vuelto a nacer.

Hoy miramos el mundo con otros ojos, todo color y vida. Hemos descubierto que nuestra vocación es amar.

El niño que siempre deseamos ya está con nosotros, Baltasar es completamente sano, solo un pequeño soplo que viene cerrándose.

Entendimos que la estimulación es clave para su desarrollo y calidad de vida, así que desde casa arrancamos desde que estuvo con nosotros.

Si bien he tratado con niños con Síndrome de Down, porque soy docente, nunca me había interiorizado demasiado hasta hoy, la escuela en la que trabajo integra niños con discapacidad.

Es así que un año me ha tocado recibir con el grupo niños con Síndrome de Down, acompañados con su maestra especial.

Una colega amiga nos dijo que no hay mejor profesional para atender al niño que nosotros, sus padres, así que desde que llegamos a casa con Baltasar en brazos, comenzamos a conocerlo, a observar cada respuesta que iba dando y nos ha sorprendido tanto que no vemos ninguna condición en él.

Estamos convencidos que las altas expectativas que pongamos en él y en cualquier niño es determinante. Si yo espero un alto rendimiento y trabajo para ello, los resultados sorprenderán.

He escuchado decir: “pobrecito, es enfermito, es un angelito”; ¡¡nada de eso!! Ni pobrecito, ni enfermo, ni angelito. Es un niño único, deseado, esperado, que día a día nos enseña tanto, que nos sorprende, nos alegra y nos llena el corazón.

Desde su llegada hemos prometido celebrar la vida siempre, defender la vida y ser felices, ese es nuestro objetivo de ahora en adelante.

Gracias por su honestidad y compartir su historia

Conoce más de ellos en @betinasnt 

 

 

 

4 pensamientos sobre “Conoce la historia de Baltasar”

  1. Buen día,Iván! Buen día, Beti ! Felicidad eterna junto a Baltazar ! Es muy emocionante el relato de lo vivido, prueba escrita de amor y valor, los desafíos expresan nuestros valores , todos tenemos derechos a vivir , ser amados y ser felices,no hay que ocultar ninguna docis de amor a un hijo, ellos cumplen una misión en nuestras vidas , es algo grande y debemos valorarla.

  2. Excelente relato.Los quiero linda familia.Me sentí identificada en una parte del relato.❤Baltasar es un niño como cualquier otro.Con padres que lo aman con todo el corazón.

  3. Vicenta Beatriz Ramps

    No tengo la menor duda que Baltazar tiene una mision en este mundo .Primero el de enseñarle a vos Bety y a Ivan lo grandioso que es amar .El mejor maestro .Sera una gran persona .Un ser humano grandioso y claro que tambien se hara camino para ser un gran profesionL..Te amo Naltazar.y estas cada dia en mis oraciones

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