La mamá de Antonella nos cuenta su historia

Hace 16 años, en el 2004, conocí a mi esposo, y en ese mismo año, me pidió que fuera su esposa. 

Teníamos a Dominc, Sebastián (hijos de mi esposo) y Antón, y en el 2019 decidimos tener uno más y decidimos hacer todo lo necesario para que fuera una niña.

Yo hice de todo: Cambié mi alimentación, comencé a ser muy estricta con las fechas de ovulación, ¡uf! hice de todo para que cuando llegara el momento, fuera una bebé.

Meses después nos dieron la noticia de que estábamos embarazados.

Yo estaba 1000% segura de que sería niña. Es así que, en este momento decidí que su nombre sería Antonella, el femenino de Antón, mi primer hijo. Y aunque todos me decían que de repente podría salir hombre, yo estaba más que segura de que vendría mi pequeña Antonella.

A las 14 semanas mi ginecólogo me pidió que me hiciera una ecografía genética, pero cuando saque la cita, ya me había pasado el tiempo, era la semana 15. Fuimos a diferentes centros y nadie la quería hacer. Y al final, no me preocupé por eso.

Luego vino la ecografía morfológica, donde nos dieron la esperada confirmación: Antonella era niña. 

El embarazo de Antonella fue terrible respecto al de Antón.

Tenía náuseas, vómitos, no comía bien hasta los 6 meses de embarazo porque todo me daba asco.

En la hora de almuerzo, me escapaba a la sala de reuniones de mi trabajo para dormir una hora, pues andaba con mucho sueño.

Antonella nunca dejaba de zapatear. ¡Será bailarina, igual que su madre!, decía siempre mi mamá.

Y ni qué decir de mis suegros, ellos estaban re felices. Ellos tenían un hijo hombre y tres nietos hombres. Y al saber que Antonella era niña, les dio una nueva luz a sus vidas.

También a los 6 meses, me prohibieron conducir, pues tuve una amenaza de parto pre término (igual que mi hijo Antón a los 8 meses de gestación).

En el segundo trimestre fui a hacerme una ecografía de rutina.

Yo estaba feliz pues veía como latía su corazón.

Le pregunté al doctor: Es mujer, ¿verdad? Y el doctor, seriamente me dijo: “En vez de preocuparte si es mujer, preocúpate de que el bebé tiene su pierna con una longitud menor a lo usual. Habla con tu ginecólogo en este momento”.

Yo me quede fría, casi muerta. Me asusté terriblemente, me vestí y me fui volando a mostrarle el resultado a mi ginecólogo.

Llamé a mi esposo y me dijo que no me asuste y que espere lo que me diga el Dr.

El ginecólogo que me atendía, recibió a Antón en octubre del 2015 y ahora también recibiría a Antonella.

Al ver el resultado, me dijo lo siguiente: “Sevilla, tú no eres muy alta, así que tu bebe va a nacer probablemente como tú”.

Se me vino el alma al cuerpo. Cuando llegó mi esposo, lloré para sacar el susto, Cesar me dijo: “Ya ves, siempre hay que esperar lo que diga el doctor”.

Mucho tiempo después, entendí que una longitud de fémur por debajo de la especificación, podría dar indicio de algo “no usual” en el feto, es por eso que ese dato, debe ser estudiado a detalle cuando es detectado.

Los últimos meses de embarazo fueron terribles, mis amigos me decían: “las mujeres son complicadas desde el vientre, jajajaja”. Tenía contracciones de Braxton Hicks muy seguidas desde los 7 meses.

Se suponía que Antonella nacería la primera semana de abril 2020, pero la niña, siempre mostrando rebeldía, quiso nacer antes, es así que a las 2.10am del día 6 de marzo del 2020, nace Antonella en una clínica de Lima.

Llegué en 6 de dilatación y nacería en cualquier momento. ¡Qué emoción! Fueron las contracciones más dolorosas que he sentido. Mi esposo estaba afuera, esperando el momento de ingresar a la sala de partos. Llegó el doctor. Estaba lista. ¡Ya quería que saliera!

¡Antonella nació! Fue un trabajo duro.

Mi esposo entró cuando la bebé ya había salido y estaba siendo aseada y revisada por el neonatólogo.

En ese momento, escuché muchos cuchicheos por parte de todo el staff médico y luego, un silencio desgarrador. Tuve un mal presentimiento. ¿Qué le pasa a mi hija? ¿Qué tiene Antonella? ¿Por qué nadie me responde? Fueron los minutos más terribles e interminables de mi vida y aunque mi bebe lloró muy fuerte, pensé que me dirían que mi Antonella estaba muerta o algo así.

“Cesar, ¿qué es lo que sucede?”, pregunté.

Me conmueve recordarlo. Fue un momento difícil para mi esposo, pues no sabia como decirme que Antonella tenía síndrome de Down. Él es psicólogo y entiende muchas situaciones del ser humano, por eso para él, la noticia fue muy fácil de procesar. Pero yo, me quedé en shock. Ni sentí el dolor de los puntos que me pusieron ni nada. Todo el staff me dio la noticia como si mi bebe hubiera muerto, como si fuese el fin del mundo.

“¿Dónde está la ecografía genética?”, preguntó el doctor. “No me la hice, pero en la ecografía del segundo trimestre se mostró que el fémur era corto”, respondí. Otro silencio sepulcral.

El doctor solo atinó a decir que “una mujer mayor a 35 años tiene mayor probabilidad de tener un bebe con SD”. Ese comentario, me hizo sentir la mujer más despreciable de la tierra. ¡Era mi culpa que mi bebe haya nacido con SD! 

Estaba en shock. Me llevaron a la habitación y lo único que hice fue pedirle perdón a mi esposo. Me sentía tan culpable de que haya nacido con SD. Estábamos tan ilusionados con la vida de Antonella. Había planificado todo, hasta sus estudios en la universidad. Toda su vida la tenía mapeada.

Luego aprendí que la ignorancia es atrevida y ligera.

Nadie en este mundo lleno de etiquetas, te enseña a abrazar la diversidad. Nadie.

Regresamos a casa y Antón nos recibió feliz. Lo abracé y también le pedí perdón por no darle la hermana que yo había diseñado en él. La culpa era muy fuerte. Y luego se hizo más intensa.

Visitamos tres pediatras para que puedan revisar a Antonella, y parecía que todos se habían puesto de acuerdo: ¿Qué edad tienes tú? Esa pregunta era como un puñal directo a mi corazón. De esas revisiones, se puede detectar que Antonella tenía un soplo al corazón, por eso debía de ir lo más pronto posible al cardiólogo pediatra.

El mismo día del nacimiento de Antonella, el covid 19 llegó al Perú. Lo trajo una persona que retornaba de sus vacaciones de Europa. A la semana siguiente, se declara estado de emergencia y cuarentena a nivel nacional desde el 16 de marzo del 2020. Tuvimos que cancelar la cita con el cardiólogo y su cariotipo genético. En ese momento, no sabía que iba a estar encerrada 6 meses con mis dos hijos.

A mi esposo si le toco ir a trabajar desde el primer día del inicio de la cuarentena. Es así que Antonella, Antón y yo, pasábamos el encierro los 3 juntos. Durante el primer mes de vida de mi bebe, puede superar mi proceso de aceptación. Recuerdo que pasaba llorando todo el día por el sentimiento de culpa que asumí por los comentarios de los doctores. Un día de esos, mi esposo muy triste me dijo que reaccione, que estaba muy preocupado por mí, y que nuestra familia necesitaba a la Ninom fuerte y centrada de siempre.

En ese primer mes, pude evidenciar que Antonella no tenía nada de diferente. Tomaba leche, lloraba, sonreía, todo era demasiado “normal”. En ese momento me pregunté (y sin investigar aún sobre el SD) ¿Y dónde está lo malo de tener SD?

Seguían pasando los días entre clases virtuales, cuidados frente al covid19, organización de labores domésticas, rutinas de alimentación para mis dos hijos, inventar juegos para que ambos no se aburran… ¡ufff! También tuve que hacerle sus terapias a Antonella. Me guiaba por internet.

La verdad, no tuve ni tiempo de pensar en el dolor, y se fue así de rápido como llegó.

A sus 4 meses de vida, Antonella visitó al cardiólogo.

En el ecocardiograma se observó que su corazón tiene conexiones intraventriculares y una abertura en la arteria pulmonar (eso le ocasionó una hipertensión pulmonar leve). Esto la convirtió en una persona vulnerable al covid. No nos asustó, pero si redoblamos los cuidados preventivos para esta enfermedad.

Hoy, esas conexiones se han ido cerrando, pero la abertura en la arteria si debe ser operada a través de un cateterismo. Estoy segura que pasaremos ese evento con éxito cuando llegue el momento.

Desde el nacimiento de Antonella, me he dado cuenta que las personas más cercanas a nuestro círculo, no saben cómo expresarse cuando se encuentran frente a lo diferente, a lo que no es usual.

Mientras entendía que el SD no es nada malo o algo de preocupación, muchas personas me decían: “Ninom, que pena por tu bebe”. Pero estoy segura que no lo hacían con mala intención, si no que, como dije al principio, nadie nos enseña a vivir sin etiquetas.

¿Pena?, ¿pero por qué?, si soy la mujer más feliz del mundo. Y no lo digo para auto consolarme. Es un sentimiento real.

Lo que sí me dejó asombrada fue el comentario de dos obstetras. Estaba en la búsqueda de implantes intrauterinos, así que fui a una obstetra y dentro de la conversación me dijo que sentía mucha pena por mi y por mi bebe “enferma”. Luego de escuchar eso, me fui a otra, porque no me gustó para nada su comentario. La segunda obstetra me dijo que le hubiera gustado que la hubiera conocido antes para que la historia final fuera diferente. Era claro que me estaba hablando de aborto. 

¿Qué hay de malo en tener SD?

Los mitos alrededor de la trisomía 21 son muchos. Se cree que va a tener un impacto negativo en las familias, y mi evidencia es todo lo contrario.

Luego de todos los comentarios desacertados, pero no mal intencionados que las persona me han hecho, que Antonella y toda nuestra familia, debemos de comunicar al mundo que no tienen de tener cerca a alguien con SD, que sinceramente, no hay sufrimiento, que esa persona viene a trascender y a ser feliz, como todos nosotros. Por eso he creado hace un perfil en IG llamado “El cromosoma de Antonella” @antonella.torres.sevilla

Es así que nos hemos encaminado en este proyecto con un hermoso propósito: educar al mundo sobre el vivir sin etiquetas.

Esperamos de todo corazón poder servir desde el amor. En su perfil de IG, pueden ver a una Antonella auténtica: Le gusta ver televisión, comer mango.

Le divierte fastidiar a su hermano Antón. Le gusta tener el control de la situación y es un bebe muy alegre (aunque tienes sus arranques de furia usualmente).

Hoy Antonella tiene 9 meses de vida. Ya se ha puesto al día en sus terapias y le va muy bien. Está avanzando según sus propios tiempos. La vida es una carrera con nosotros mismos. Antonella compite con ella misma. No tengo por qué compararla con nadie. Es una bebe muy feliz, rodeada de mucho amor, como todo bebe.

 

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